¿Sabes cuál es el Decálogo de la Alimentación Saludable?

Así como las Tablas de la Ley mosaica fueron escritas para preservar la vida de la humanidad, el fin último de este nuevo Decálogo es ayudarte a disfrutar de ¡salud y larga vida!

1- “No tendrás comidas ajenas delante de ti”. Consume alimentos naturales de nuestra cultura, sin fertilizantes ni plaguicidas: frutas, verduras y hortalizas de la temporada; granos integrales, aceites de oliva y canola; aves del campo, alimentadas con pastura; y pescados frescos de nuestros ríos y mares.

2- “No te harás imágenes de alimento alguno en tu dieta”. Diles NO, a los alimentos transgénicos: tomate, maíz, soya, soya, etc; ya que perturban el equilibrio ecológico, generando alergias y enfermedades nunca antes conocidas. No te inclines ante dioses paganos: edulcorantes y colorantes artificiales; alimentos dietéticos y sustitutos de las grasas (olestra). ¡Adorar a los alimentos «orgánicos», también es idolatría!

3- “No tomarás el nombre de los alimentos saludables en vano”. No digas que las frutas de noche matan; que las uvas y la piña al diabético el azúcar le suben; que el agua y las vitaminas engordan; o que la remolacha y la espinaca dan mucha sangre.

4- “Acuérdate del momento de tus comidas para santificarlo”. Toma tiempo para comer, y hazlo en armonía con tu familia.  No te saltes comida alguna. No veas TV, ni toques tu teléfono celular mientras come. Adereza tus comidas con afectos; y nunca olvides la tertulia de sobremesa. ¡Qué el ambiente de tus comidas no sea un campo de batalla! Y…si se levantare contra ti alguno de los tuyos… ¡Paciencia arzobispal!

5- “Honra a tus frutas y verduras”. Consume 5 porciones y 5 colores al día. ¡Vestidas de frescura y un vistoso colorido!. Esto garantiza la provisión de suficiente cantidad de antioxidantes para combatir con eficacia los efectos nocivos de los radicales libres, tales como: diabetes, cáncer, Alzheimer, envejecimiento y otros tantos males.

6- “No matarás a nadie con comida ni bebida”. La salud empieza por la boca; pero también la enfermedad, pues los males se fraguan en la oficina del estómago. Evita el consumo de comidas chatarra, frituras, embutidos, dulces y pasteles; maltas, alcohol y gaseosas. ¡No seas glotón, si anhelas  prolongar tu calendario!

7- “No adulterarás ningún alimento de tu dieta”. No contamines la mantequilla con manteca; las salsas con almidón; la crema con gelatina y formaldehído; el aceite de oliva con clorofila industrial; ni el aceite de maní con aceite de palma; las frutas con mayonesa, queso y chile; la leche con chocolate ni azúcar; el sandwich con catchup o mayonesa; las comidas con sopitas. Pero, aún más…¡No bautices la leche, ganadero! ¡Bota el salero de la mesa, mi hermano!

8- “No hurtarás el pan del necesitado”. La inequidad social y la mala distribución de las riquezas; la corrupción y el alto costo de la vida, generan pobreza, hambre y desnutrición. Todo le pertenece al hombre: la tierra, los animales del campo, las verduras y los árboles frutales; las aves y los animales marinos. Y, el hombre eres tú, soy yo; el hombre somos todos. Entonces, ¿por qué robarle al campesino la tierra, fuente de vida?

9- “No levantarás falso testimonio contra tus alimentos”. No digas más, que el plátano tiene «bruteína»; o que la chinola causa impotencia sexual; ni llames torpe a quien come ñame.

10- “No codiciarás el manjar de tu prójimo”. No desees pizzas ni hamburguesas; quesillos, flanes ni gaseosas. ¡Puede costarte la vida!

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